Siempre le he tenido mucho miedo a vivir, a crecer y a morir.
Y a no vivir los momentos que hubiese querido vivir en su momento
y parecemos idiotas, siempre esperando a que paso algo que sea
como nada. Que no pase nada es imposible. De pequeños quisimos crecer
y ahora solo queremos la inocencia de antes, la misma ilusión, y los mismos
ojos que los que ven la vida. Últimamente pienso en si, quizás haya vivido el
momento de mi vida y créeme que la idea acojona.
Siempre he tenido miedo a no vivir como esperaba, y a no soñar despierto.
Siempre he tenido miedo a conducir, y a conducirme mal.
Siempre he tenido pánico al fin del mundo y parece que es lo único que se acerca.
El mundo empieza siendo un funeral del que fue, una pérdida esperada,
un avión sin rumbo que se estrella contra alguna nube negra. Y llega la tormenta,
un mundo de locos que empieza a volverse loco, un mundo que está acuerdo
y ahora esta en la cuerda floja. Ese mundo en el que la balanza de la justicia que
se rompe en desequilibrio por el dinero, y la felicidad ya no será patrocinada por
Coca-Cola. Convertirán el aire en un producto que de pronto aparecerán formas
de acciones en la bolsa de Wall Street y ya no habrá `pause´.
No habrá ni una puta señal de stop que consiga parar el hundimiento de la
humanidad. No habrá paz para los malvados, pero tampoco cárceles para los ricos,
ni aire para los pobres.
Llegará el día en el que el pueblo se levante, reclame lo suyo y destierre a los traidores.
Salgan las damas y los niños primero, no vaya a quedarse el mundo sin madres y sin
futuro. Los cuentos de hadas se convierten en pesadillas y las películas solo nos cuentan
mentiras que nunca ocurren y nosotros seguimos viviendo. Y alguna que otra vez toca
la puerta la literatura para ofrecerte un seguro de vida o la música te reclama y otra vez te salva.
Por lo menos aún nos queda la escusa del amor y la duda de la muerte y esa intriga continua de
encontrar ese motivo de seguir vivos y a la mierda con la autodestrucción.
Y que frágil se ha vuelto el mundo cuando el aire es mas caro que la tierra y aún así somos fuertes,
porque aún nos quedan libertades por las que luchar y un mundo al que salvar, todavía tenemos
que salvarnos.
Por ti, por mi, por nuestros hijos y joder.. el mundo está que te cagas de bonito.


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