Espero que tu felicidad sea comparable a la de un niño
al ver sus juguetes un 6 de Enero,
porque eso es lo que yo sentía cada vez que te miraba,
que siempre contigo, era 6 de Enero.
Tengo ganas de acortar distancias, de tenernos entre manos, de no salir y de quedarnos malparados. De hacer de ayer, hoy y de ahora nuestro momento, de dejar de vivir con el error y que que yo acabe siendo tu acierto. Es cierto que tengo más sueños contigo de los que acepto, que tengo más insomnio sin ti que recomiendo, que me quedaría más contigo aunque no tuviera tiempo. Tengo ganas de devolverte a abril cada vez que nos vemos. Que lo que pasa a veces se queda todo el rato, y tú no paras de pasarme. Me pasé el tiempo volando desde que te conocí, con vientos a favor y vientos en contra. Nos vi juntos antes de que pasara, porque al final el tiempo eres tú, en cualquier lugar, en cualquier punto, y aparte. Conmigo.
Nos vemos pronto, o tarde, o algún día cuando ya me hayas olvidado... o cuando entiendas que nadie te quiere ni te va a querer ni de lejos como yo, aunque eso ahora mismo también lo sabes.